PREVENTA DEL 21 DE SEPTIEMBRE AL 10 DE OCTUBRE

Un año frente al mar

“Eliana logra sumergir al lector en un oleaje de emociones que acompasa la historia narrada. Una historia conmovedora, profunda, áspera por momentos, que, a través de la poesía de su voz, se transforma en una experiencia literaria: Una experiencia, nostálgicamente bella.”

Lorena Pronsky

Formato: 14×21cm
Páginas: 120
Precio PREVENTA: $25.000

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Los libros comprados durante la preventa se retiran el día de la presentación (7/11, en Mercedes), o bien después de esa fecha se coordina envío o retiro por editorial.

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Sobre la novela

El autor ha muerto. Pero ha resucitado. La muerte es nada más y nada menos que un pajarito enterrado bajo un árbol celeste, colibríes abrazados a la raíz del jacarandá. En esta novela la muerte no es el fin: es germinación en el frasco de la vida. Y cuando la trama desaparece —cuando deliberadamente se retira como una marea— crece otra cosa, ambientada por las sombras de unos personajes que más que signos son tu sangre, Eliana. Tu sangre escribiéndose en el frontón de la ciudad. Para que la ciudad tenga literatura. Recordad que una ciudad sin literatura es una polis anémica tendiente a desaparecer.

El proyecto de los ojos del lector, Eliana, te tiene en cuenta. Aquí no se lee: se es leído.

(Fragmento de Prólogo de Andrés Monferrand)

Más sobre Eliana Ramponi

“¿Sabés lo que hacen los pozos en los ríos? te atrapan y te hunden. Todo sucede muy rápido. No sé si la infección llegó antes que su tristeza o si la tristeza llegó antes que la infección, pero mamá se fue por un pozo, mientras la observamos hundirse.

Cuando pienso en sobrevivientes, pienso en nosotras, pienso en mamá, pienso en papá buscándonos por los hospitales ese diciembre, pienso en mí.

Puedo decirle esto a Joaquín: los sobrevivientes volvemos sobre los restos también. No tengo que darle explicaciones. Sólo necesité volver. Me lo pedía Juana y me lo pedías vos.

La casa necesitaba escuchar mi voz. Papá todavía anda entre los palán palán y las paredes derrumbadas. Él me cree culpable y no sobreviviente.

Yo también lo creo a veces.

Que el vaciadero lo llevo en el cuerpo.

No debería haberte llevado esa noche… ¿pero ¿cómo podíamos sospechar lo que nos sucedería? Si hubiera sabido que no te vería más, hubiera corrido sin parar junto a vos, pero bien lejos de ahí, hacia el campo, hubiera corrido hasta que nos reventara el corazón, hubiéramos envejecido corriendo, no te hubiera dejado nunca."

Fragmento Un año frente al mar